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divendres, 10 de gener del 2020

ESPARTACO PUEDE CON LOS VETERANOS

Cuatro días después de tomar la alternativa Espartaco viajó hasta El Puerto de Santa María para compartir cartel con dos leyendas: Curro y Rafael. La tarde fue para el novel, que paseó tres orejas de una buen encierro de José Luis Osborne: las dos del tercero y otra del sexto.


El de Jerez dio una vuelta en el quinto mientras el camero escuchó desavenencias tras despachar a sus antagonistas.


El objetauro, realizado por la Imprenta Álvarez de Sevilla, mide 32 x 20 cms.

divendres, 3 de gener del 2020

JULIO ROBLES SE LLEVÓ LA TARDE EN EL PUERTO

El objetauro objeto de esta entrada corresponde a una corrida celebrada en El Puerto de Santa María hace 34 años. Cartel de arte con tres maestros que tenían sus partidarios. La tarde fue para Julio Robles que paseó una oreja de cada uno de sus dos toros. Manzanares hizo lo propio con una del quinto mientras Curro escuchó música de viento. 

El objetauro fue realizado por la Imprenta Álvarez de Sevilla y mide 32 x 23 cms.

divendres, 15 de novembre del 2019

CURRO DEJA SU SELLO EN SAN SEBASTIÁN

Fue en agosto de 1964, en la vieja plaza donostiarra de El Chofre. Curo dejó su sello en su primero. En el otro pintaron bastos. 'El Ruedo' recogía así la tarde:

"En la segunda, con toros de Fermín Bohórquez, desiguales de presentación y bravura y algo ásperos, Fermín Murillo cortó una oreja facilona y sin mérito al mejor toro del encierro y en el otro enemigo estuvo pesado con el estoque.

Curro Romero, que se encuentra en plenitud artística, hizo a su primero una faena que todavía se comenta, y sus verónicas fueron un prodigio de belleza y plasticidad. Solo dio la vuelta al ruedo por no estar expeditivo con el pincho y en su segundo abrevió el trámite, como había que hacer a un toro difícil y peligroso.

El Jerezano no pudo lucirse en su primero, pero en su segundo brilló esporádicamente como muletero de gran estilo. En ambos fue ovacionado".

El objetauro pertenece a la previa del festejo. Un mozo del servicio de la plaza sonríe mientras Curro, ajeno al objetivo, atiende a un admirador. En segundo plano Fermín Murillo se percata de la situación y hace caso al fotógrafo.

La foto mide 14 x 9 cms.

divendres, 12 de juliol del 2019

CARTEL DE LA ALTERNATIVA DE CURRO ROMERO

Fue en la segunda de las corridas falleras de 1959, concretamente el 18 de marzo, de manos de Gregorio Sánchez y con el testimonio de Jaime Ostos cuando Curro Romero accedió al grado de matador. 

La oferta se completó con solo dos corridas más. Lejos quedaba la semana larga de festejos que se anuncian en la actualidad pues era la Feria de Julio quien tenía este privilegio.

El objetauro mide 102 x 52 cms. y reproduce el archiconocido pase de las flores que ejecutó Victoriano de la Serna e inmortalizó magistralmente Carlos Ruano Llopis. 

divendres, 7 de juny del 2019

TERCERA ACTUACIÓN DE CURRO EN SOLITARIO EN SU SEVILLA

El día de San Pedro de 1972 Curro atravesaba el albero por tercera vez en solitario. El escenario, La Maestranza, y el resultado tres orejas con ovación de despedida. 'Las dos facetas de Curro' tituló Don Fabricio en ABC mientras El Correo se decantaba por 'Curro Romero llenó por completo la plaza'. Aroma de buen toreo con astados de Martín Berrocal de lo que da fe el presente objetauro.

La pieza mide 43 x 21 cms. y fue impresa en la imprenta Álvarez de la calle Cuadrado, 24.

divendres, 24 de maig del 2019

CURRO POR LA PUERTA DEL PRÍNCIPE

Curro, tras su hazaña de cortar en solitario en el mismo escenario ocho orejas y un rabo, afrontó un nuevo reto en solitario en La Maestranza. Fue el 13 de junio de 1.968, festividad del Corpus, con toros de Antonio Pérez, Clemente Tassara y Hermanos Núñez. Nuevo éxito, aunque sin alcanzar las cotas anteriores, paseo de cuatro orejas tras despachar a los tres primeros astados y otra Puerta del Príncipe. 

El objetauro mide 43 x 21 cms. y, como curiosidad, anuncia a Rafael Astola como sobresaliente. Cabe recordar que en esas fechas fue el único coletudo que había indultado un toro a la vera del Guadalquivir. 

divendres, 22 de març del 2019

CURRO

Curro sonríe tímidamente a la cámara de Chapresto. Apenas un esbozo en un rictus que denota concentración y tensión. ¿Fue una tarde de éxito? Queda la duda...

El objetauro mide 15 x 10,5 cms. y pertenece a una serie de postales publicitarias.

divendres, 8 de juny del 2018

QUINTA PUERTA DEL PRÍNCIPE DE CURRO ROMERO

Fue el sábado 19 de abril de 1980. Curro toreó aquella tarde con José María Manzanares, que obtuvo un balance de oreja y vuelta y Espartaco, que saldó su actuación con otro apéndice y silencio. Se lidiaron toros de Carlos Núñez.

El camero le cortó las dos orejas a su primero y otra al cuarto, lo que le permitieron cruzar el umbral de la mentada puerta. 

La prensa tituló: "Palmas por sevillanas en la apoteosis de Curro" (El Correo); "El duende voló sobre el Baratillo" (Suroeste) y "Curro y Sevilla por la Puerta del Príncipe" (ABC).

El objetauro es la entrada de la corrida realizada por la imprenta Raimundo. Mide 18 cms. x 7 cms. y costó 1600 pesetas. 


divendres, 1 de juny del 2018

CUARTA PUERTA DEL PRÍNCIPE DE CURRO ROMERO

El objetauro que hoy presentamos es una entrada perteneciente al 13 de junio de 1968, Festividad del Corpus, que quedará para los anales del currismo militante como una de las salidas a hombros por la puerta del Príncipe de La Maestranza de Sevilla.



La entrada mide 15'5 cms. por 7'5, fue confeccionada en la imprenta Raimundo de la capital hispalense y costó 125 pesetas. 

La crónica,firmada por Don Celes en El Ruedo y titulada con un lacónico 'Triunfo de Curro Romero',  dice así:

" Uno de los más extraordinarios fenómenos colectivos de entusiasmo, al menos en Sevilla, es Curro Romero. Con ello no queremos restar ni un adarme a la clase de un torero en el que predominan los valores de más estimación en el juicio aficionado: elegancia, pureza, garbo y, dentro de ello, un hacer sobrio, que le exime de cualquier caída en la mera pinturería. Siempre y cuando Curro aparezca asistido de ánimo. Pero la verdad es que esta asistencia no se da con frecuencia, y que después de la Feria, con su cosecha de broncas para el camero y de toda una temporada casi catastrófica, sobre el papel, el enfrentamiento de Curro Romero con seis toros-toros de rebusco, sacados de aquí y de allá, de esta ganadería y de la otra— parece, como empresa, un despropósito. Algo, sin embargo —algo extraordinario, con raíces hondas y delicadas—, decía a la empresa y nos decía a todos, que en este momento precisamente, acaso por ser el menos indicado por los resúmenes contables, la corrida podría ser un éxito de público. Y , lo que es más importante —lo que determina al público—, un éxito de arte. 

EXITO DE ARTE Y PUBLICO

Y así ha sido. La plaza, llena, y los aplausos en el paseíllo, mientras avanzaba sólo ante el peligro —ante las cornadas de la adversidad— Curro Romero, eran toda una proclamación de esperanza fundada. Y la casi seguridad de que la tarde resultaría redonda.
El rebusco de toros mismo ha producido la multiplicación de la gama de fórmulas de belleza y de manido, de recursos y de imaginación —de la que tan sobrado anda el gran Curro—, pues a cada toro le ha practicado un toreo distinto, aunque igual en lo impecable del estilo y en el valor, mantenido en un grado desconocido, entre la alegría de la plaza que no rozó el aburrimiento y que encontró en, la hora y tres cuartos que duró el festejo la medida exacta del gozo y la emoción. No hubo ni un pase de más ni uno de menos.
Cada toro recibió trato distinto y adecuado, aunque, naturalmente, le llama de la inspiración, calentada por el coraje, alcanzase su cumbre en el segundo, un toro con ímpetu, en el que la faena del camero, perfecta como un soneto, tuvo el estrambote de un talante por parte del torero de pelea valiente. Se diría que en el primero Curro estuvo cartesiano. Una justa lección de cátedra. En el segundo, la norma se hizo pasión. En el tercero, la nota fue la sal hecha recorte. En el cuarto, lo increíble: la valentía y la porfía. El quinto, el natural a un toro que nadie creía que pasaba y que pasó. ¡Vaya si pasó! En el que cerró plaza Curro fue el torero enterado y práctico, que sabe abreviar con asco. Esta fue, en panorama, una actuación brillante, variadísima, de torero completo y artista. Hemos visto a Curro mejores faenas otras veces. Hasta diremos que no ha hecho una, siquiera, de sus grandes faenas. La faena ha durado toda la tarde. Y ha consistido, sin llegar al «do» de pecho, en haber mantenido el tono. El gran tono. O sea la calidad, la maestría y —lo que más le falla— el ánimo. Esto, como nunca. Y si ha sido tan vario, se lo debe a lo vario que ha sido el ganado.

LOS TOROS

Ganado de desigual presentación, aunque, por lo general, cómodo, con peso entre los 468 y los 500. Bravos, los dos de Núñez y suaves. Alegre en la embestida, el de Tassara. Reservón y abueyado, el cuarto, de Pérez Angoso. Bronco, el de Pérez Tabernero. Y nervioso, derrotando,, con las manos por delante, el último de los Herederos de Carlos Núñez. Todos cumplieron con los montados.
En todos, pero especialmente en los tres primeros, que se prestaban más, Curro prodigó su capote en verónicas extraordinarias y usó de las dos manos, aunque con más acierto —salvo en el quinto— la derecha. Y mató con singular eficacia: cuatro pinchazos y estocada; una estocada; una estocada: tres pinchazos y estocada, y pinchazo y estocada. Prueba de que el acero se mostró pronto y certero.

BALANCE

Los premios fueron: oreja al primero; dos orejas al segundo, y oreja al tercero. Pero la ovación señoreó la tarde y no cesó hasta que torero, a hombros entusiastas, dejó la plaza, porque nadie parecía querer marcharse. 

divendres, 26 de gener del 2018

FOTO DE LA ALTERNATIVA DE LUCIO SANDÍN

Fue el 7 de abril de 1.985 en La Maestranza cuando el madrileño Lucio Sandín recibió los trastos de manos de Curro Romero. Y para que nada faltase, como testigo Rafael de Paula. Si un tiempo antes un novillo estuvo a punto de arrancarle la vida en el mismo escenario, ese día 'Cordobés' de Torrestrella, marcado con el 30 y de 515 kilos lo ponía en inmejorable situación para ser figura. No pudo serlo pero queda en el recuerdo su toreo de enorme gusto, esas pinceladas que hacían tiritar de emoción. 

El objetauro mide 12'5 x 9 cms. y en él Curro está a punto de cederle muleta y espada.

divendres, 5 de gener del 2018

LOS PRIMEROS CURRISTAS

El objetauro de hoy es una pequeña foto de 10'5 x 7'5 cms. de la trasera de un autobús sevillano. Por su matrícula y, sobre todo por su estructura, parece de los cincuenta. La instantánea no está firmada por el autor pero la pancarta es lo bastante explícita: "Viva Curro Romero, príncipe del toreo, rey del temple". 

Sin duda la realizaron un grupo de peñistas, sus primeros seguidores, para proclamar a los cuatro vientos las bondades de su torero. Resulta curioso que la pancarta figure en la parte trasera externa del vehículo y no en la luna, como es costumbre hoy en día. Será que querían facilitar la lectura a cuantos conductores curiosos adelantasen por aquellas estrechas carreteras andaluzas...

divendres, 1 de desembre del 2017

A CURRO ROMERO, EN SU 84 ANIVERSARIO

Hoy viernes cumple Curro Romero 84 años y qué mejor ocasión para aportar a este modesto blog un cartel de una de sus tardes más apoteósicas. Tuvo por escenario la plaza de Granada un 22 de junio de 1.973 y de lo que ocurrió dimos cuenta en una entrada anterior.  

Su nombre no figura en el mismo ya que ocupó la plaza del anunciado Paco Camino, retirado traumáticamente de los ruedos a raíz de la muerte unos días antes de su hermano Joaquín.

El objetauro, confeccionado en seda por la casa González Byass, mide 51 x 21 cms. y en la cabecera se reproduce una pelea de toros obra del pintor Álvarez Carmena. 

divendres, 26 de maig del 2017

FOTO DEDICADA POR CURRO ROMERO

 El objetauro que hoy presentamos es una foto dedicada por Curro Romero en Julio de 1.982 a un amigo. El Faraón aparece inmortalizado en un trabajo de Serrano en la misma Maestranza de Sevilla en el momento de dar un natural que se adivina profundo.

La muleta viaja tersa mecida por la zurda del de Camas mientras en toro acomete con celo tras el engaño. 

El objetauro mide 24 cms. x 17'5 cms. 

divendres, 23 de desembre del 2016

¿LA MEJOR FAENA DE CURRO ROMERO?

Gran tarde de Curro y José Julio.
El objetauro que hoy presentamos es un testimonio gráfico de la salida en hombros de Curro Romero y José Julio Granada del coso de la capital de los Cármenes la tarde del viernes 22 de junio de 1.973, en plena Feria del Corpus. Gracias a la perspicacia del excelente aficionado Manuel J. Pons hemos podido averiguar qué torero viajaba en volandas junto al Faraón.

La instantánea, firmada por R. Pedroches, mide 18 x 13'5 cms.

A continuación reproducimos la crónica que  publicó el semanario El Ruedo el 26 de junio. El festejo locompletaron Luis Miguel Dominguín y los toros de Juan Pedro Domecq:


Efectivamente, el nombre y el hombre de la segunda corrida de la Feria del Corpus granadino ha sido
Curro Romero. La cosa comenzó porque Curro Romero no estaba en el cartel y se le convocó por la empresa para cubrir el hueco de la retirada de Paco Camino. Y Curro Romero vino a armarla con una de cal y otra de arena, para al final hacer que nadie haya sentido la ausencia del Niño Sabio, aunque todos lamentan los motivos que la provocaron.

Curro Romero ha escuchado un griterío de  «¡Sinvergüenza! ¡Sinvergüenza!» en su primer toro, cuando después de doblarse con él vio que no tenía faena y pidió el acero. Pero el inefable Curro volvió las lanzas cañas en el quinto de la tarde, pues con una faena justa en la dimensión, pero inmensa en su calidad; se le rindieron sin condiciones todos cuantos le criticaron justamente. Fue la cara y cruz de la noble entrega del público de toros que personaliza el toreo, sino que juzga al artista. El triunfo de Curro Romero fue pleno, total, sin paliativos, por su toreo perfectisimo, de una calidad incalificable. Aquí se rompen todos los tópicas y es preciso decir que toreó con ambas manos como pocas veces se ha visto torear en la plaza de Granada. Cada pase, cada serie de naturales o de derechazos, cada trinchera fue un monumento a la perfección taurina. Y si uno dice todas estas cosas es porque nunca ha visto torear así de bien, con tanto dominio, con tanta pureza, con tanta suavidad, con tanta elegancia. El broncazo del primero, que salió muerto de los petos y al que dejó que se acabaran de cargar los tres pares de banderillas para rematarlo el diestro (?) con una estocada a paso de banderillas, se volvió el aplauso atronador esa griterío de histeria. Paseó las dos orejas y el rabo y los mulilleros se encargaron de dar la vuelta al ruedo al ¡toro que había tenido una gran tarea en favor del éxito del de Camas. Porque el toro entró por todas con nobleza y bravura.

EL GANADO

El ganado fue pequeño, en general. Sólo uno, el del éxito de Romero, pesó 502 kilos, y los demás anduvieron en los cuatrecientos y pico. Pero pese a su no impresionante presencia tuvieron más fuerzas que los corridos el día anterior y no se cayeron nunca. Soportaron dos y hasta tres encuentros en caballos y un promedio de dos pares de banderillas. Nobles y bravos, sin dificultades sensibles, salvo el que cerró plaza, que no dejó a José Julio «Granada» que se confíara, porque en cada pase buscaba ai torero.

Por eso es justo reconocer que participaron de forma notable en el éxito de los espadas. 

LUIS MIGUEL

El discutido Luis Miguel «Dominguín» mantuvo durante toda la corrida unos inmejorables deseos de agradar. Esto quedó patente a lo largo de sus dos actuaciones. Hacía doce o trece años que Luis Miguel no toreaba en Granada y el público le saludó con simpatía y le aplaudió con ganas. Bien es cierto que Dominguín logra la difícil facilidad de torear y esto le perjudica. Parece que cuanto realiza no tiene mérito, aunque en su corrida granadina lo tuvo y bien, porque bregó de principio a fin, cuidó la lidia y fue lo suficientemente honrado consigo mismo y con el público para no aceptar la petición de poner banderillas, que ésta es decisión del maestro cuando el animal ofrece suficiente colaboración. Luis Miguel toreó lucidamente con ambas manos, aunque predominaron las series de derechazos y hubo desplantes y adornos de rodillas.

Mató pronto, al primer encuentro, en ambas ocasiones, dejando el estoque algo caído las dos veces, pero los efectos fueron inmediatos. Si en él primero paseó la oreja, en el otro el público consiguió para el torero las dos orejas y parte del público pidió también el rabo. 

JOSÉ JULIO GRANADA

José Julio «Granada» se mostró muy seguro, tranquilo y torero toda la tarde. Su mejor faena correspondió al tercero de la tarde, al que instrumentó varias series de derechazos en una faena desarrollada íntegramente en el centro del anillo. Había iniciado la lidia con unos lances ajustados y bien dibujados, que el público aplaudió sinceramente. Aunque el toro se había dolido en caballos, tuvo una acometida alegre y el granadino la aprovechó bien para embarcarle sucesivamente con la franela y dejarlo en suerte en cada pase. Mató bien a su primero y esto le vahó las dos orejas y el rabo, que premiaban sin duda una labor meritoria del paisano.

El último toro, el de menos kilos —sólo dio 440 en báscula—, fue, por el contrario, el más peligroso del encierro. José Julio «Granada» anduvo con él con buen estilo, con bastante soltura y guapeza, librándose por eso de una cogida que se presentía. El público estuvo con él hasta la hora de la verdad, pues con el estoque el de Granada dio en hueso repetídemente. Este, parece, es el punto flaco de José Julio y le perjudica notablemente. Matar o no matar, ésta es la cuestión.

Los tres espadas habían dado la vuelta al ruedo en él quinto y al final auparon en hombros a Curro Romero y a José Julio «Granada», negándose al paseo a hombros Luis Miguel, que salió por piernas de1 público salió muy satisfecho, y la verdad es que tenia motivos para ello.

Los toros pesaron 470, 480, 465r 458, 502 y 440 kilos, respectivamente.


divendres, 16 de desembre del 2016

CURRO SE NIEGA A MATAR UN TORO EN LAS VENTAS

Anverso
Reverso
El objetauro de hoy es un cartel de mano de la corrida celebrada en Las Ventas el 12 de julio de 1.987 recordada por los incidentes acaecidos a raíz de que el espada Curro Romero se negara a matar uno de sus toros. 



El dibujo de la cabecera es de Álvarez Carmena, cartelista oficial en aquel tiempo, y la crónica que acompaña las fotografías la firmó Emilio Martínez al día siguiente en 'El País':

"El diestro Curro Romero, que organizó ayer en la plaza de Las Ventas uno de los mayores escándalosde su vida profesional, fue agredido por un espectador a la muerte de su segundo toro. El aficionado, que posteriormente manifestó sentirse estafado, recorrió toda la plaza con un rollo de papel higiénico en la mano izquierda y la entrada en la derecha y golpeó a Curro, derribándole. Esta persona fue agredida después por los peones de Curro, Juan Bellido Chocolate y Antonio Cobos. El diestro se negó a declarar en la comisaría.

El diestro Curre Romero fué conducido por la policía, al término de la corrida de ayer en Madrid, a la comisaría de Ventas, donde se negó a declarar, por consejo de su abogado. La policía se limitó a tomarle declaración para hacer un informe de lo ocurrido que pasó al juez de guardia, quedando el torero en libertad.El torero de Camas salió protegido bajo los escudos de las fuerzas policiales, al abandonar el ruedo ante la lluvia de almohafillas y otros objetos que le lanzaban los airados espectadores. La idea del torero era pasarse con rapidez por la comisaría, tras el acta que levantó el presidente de la corrida, José Luis del Río Corbelle, por negarse el diestro a matar su primer toro.

Pero a esta hora, las nueve y cuarto de la noche, unas doscientas personas que le esperaban a la salida de Las Ventas impidieron a Curro abandonar la plaza. Estas personas profirieron fuertes insultos dirigidos al torero, algunos de los cuales, como "sinverguenza", "estafador" y "cobarde", ya se habían escuchado cantados a coro en los tendidos del coso.

Amenazas de muerte

Tres o cuatro de estos espectadores, más exaltados, amenazaron de muerte al de Camas. Ante esta situación, Curro decidió refugiarse durante casi tres cuartos de hora en unas dependencias interiores de la plaza.

La larga espera y la tormenta que cayó sobre Madrid a partir de las nueve y media hizo que la mayoría de esas personas se marcharan, aunque alrededor de unas veinte, que volvieron a gritar insultos dirigidos a Curro, todavía le aguardaban cuando éste salió, pasadas las diez de la noche, por fin, rodeado de unas sesenta miembros de las fuerzas policiales, que lo condujeron a la citada comisaría.

Mientras Curro aguardaba que se marcharan estas personas, en la enfermería de la plaza, el doctor Máximo García Padrós atendía al espectador que con la entrada en una mano y un rollo de papel higiénico en la otra saltó al ruedo y agredió al torero, al que derribó junto a las tablas del tendido diez, cuando este se dirigía al burladero, tras haber dado muerte a su segundo toro.

El espectador, que afirmó sentirse estafado por Curro, fué muy ovacionado por el público, al ser retirado del ruedo y conducido por varios policías, uno de los cuales le arrancó la entrada de la mano para que el agresor no la mostrase al público reclamando nuevos aplausos en el callejón. En la enfermería fue atendido de algunas contusiones y una pequeña herida en la nariz, a consecuencia de los golpes que recibió de los subalternos Antonio Cobos y Juan Bellido Chocolate, tras ser derribado por éstos. El espectador fue conducido también a la comisaría donde tras prestar declaración fue puesto en libertad. Es la segunda vez que Curro se niega a matar un toro en Madrid. La primera ocurrió el 25 de mayo de 1967. Curro alternó con Rafael Ortega y Sánchez Bejarano".

divendres, 28 d’octubre del 2016

CURRO ROMERO POR PEDRO MILEO

El reconocido taurino Pedro Mileo (Montanejos, 1.963), en su faceta de pintor inmortalizó la figura de Curro Romero con su característica técnica de claroscuros. El objetauro que hoy presentamos representa en el plano superior al diestro de Camas dando la vuelta al ruedo con su inseparable ramita de romero.

En el inferior da un derechazo con su estilo tan personal llevando perfectamente embarcada la embestida de su enemigo. La obra mide 33 x 28 cms.

divendres, 21 d’octubre del 2016

CURRO POR VICENT ROMÁN

Curro Romero ha inspirado a muchos artistas plásticos. Con motivo de su retirada hubo quien volvió la vista atrás para recordar un pasado reciente esplendoroso. Entre ellos el acuarelista Vicent Román (Sagunto, 1.952), que recreó la vuelta al ruedo del torero de Camas tras desorejar a un astado de Juan Pedro el 18 de abril de 1.999. Y lo hizo con un óleo sobre fondos azules difuminando en las extremidades inferiores la figura del diestro. La obra mide 68 x 32 cms.

Sus últimas dos orejas en la plaza que tanto lo quiso las reflejó con esta excelente crónica don Joaquín Vidal en las páginas de 'El País':

CURRO ROMERO ASCIENDE A LOS CIELOS


Domecq / Romero, Espartaco, Rivera
Toros de Juan Pedro Domecq, discretos de presencia, varios anovillados -2º impresentable, muy protestado por inválido-; inválidos; a algunos se les simuló la suerte de picar; aborregados.Curro Romero: pinchazo bajo, estocada corta delantera y rueda de peones (vuelta); estocada caída (dos orejas). Espartaco: pinchazo y estocada corta (silencio); estocada (dos orejas). Rivera Ordóñez: estocada (ovación y salida al tercio); estocada (oreja). Plaza de la Maestranza, 17 de abril. 8ª corrida de feria. Lleno.

Curro Romero ascendió a los cielos. Espartaco de poco también porque se encontraba en estado de gracia. Rivera Ordóñez iba para allá pero le dejaron a la espera haciendo méritos en el purgatorio. El ganadero no necesitaba subir ni bajar: estaba ya en la gloria, y la gente del toro se le acercaba por el callejón para cantarle aleluyas. El público de la Maestranza tuvo una tarde feliz y, al salir, aún creía estar soñando: cinco orejas había concedido, aunque no consiguió las seis, mecachis en la mar; de ellas, dos para Curro Romero.

Curro con dos orejas: lo nunca visto, el acabose, la desconcatenación de los exorcismos. No paseó Curro esas dos orejas en su triunfal vuelta al ruedo. Se nota que no está acostumbrado y no sabe. Apenas las tuvo unos segundos en las manos. En cuanto las recibió del alguacilillo, sanguinolentas y peludas, las miró con aprehensión y las entregó a un subalterno.
Y empezó entonces la vuelta al ruedo triunfal, el ramito de romero oloroso en la mano, la expresión feliz, en medio de aquel clamor, de aquellos vítores y, al terminar, aún querían que diera otra. Curro -por éstas que es verdad- había matado a la primera.

Curro -por estas también- había hecho una faena larga, maciza, hermoseada mediante fugaces centelleos de inspiración. Había hecho una faena no se sabe a qué ni a quien. A un toro no. El toro no existía ni en la imaginación de sus más devotos.

Al primero de la tarde le había hecho asimismo faena llena de estampas toreras pintadas a pincel. Llega a matarlo pronto y le dan la oreja. Y entonces habríamos tenido el acontecimiento histórico de Curro Romero saliendo a hombros por la Puerta del Príncipe.

A ese toro primero lo recibió Curro Romero por verónicas. Le dio lo menos veinte ganándole terreno hasta la boca de riego, con tanto empeño que se pasó y remató las medias verónicas más allá, cerca del portón de cuadrillas. Cierto que el toro se escupía en cada lance, pasaba a distancia, ajeno a la presencia del autor, y Curro podía estirarse a placer.

Otras verónicas resultaron aún mejores. Por ejemplo, las que instrumentó para recibir al fantasma de toro del éxito, superadas a continuación por otras tres que dio a manera de bis, dos de ellas y la media de antología.

La mínima expresión de la vida -un hálito, diríamos- era el toro imaginario y Curro le acarició por alto, le mimó por bajo, ejecutó unos redondos de cadencia sutil, embarcó relajado y apuesto, recreó trincherillas y kikirikíes, entonó kirieleisones, volvió a los naturales y al ver los dos últimos -el mando, el arte y la gracia en fusión nuclear- fue San Pedro y le entregó las llaves del cielo.

Unas cosa es Curro, otra todo lo demás de la Creación, pero la gente ya se sabe cómo es; vio el cielo abierto y por ahí ya se podía colar todo el mundo. Concluido el faenón de Curro entró Espartaco e hizo una faenita, al principio cuidando a la ficción de toro, que se derrumbaba; y le aclamaron. Vivir para ver: su anterior mentira de toro se caía igualmente y protestó el público, no aceptó que le hiciera faena.

Dos orejas venían cayendo y Espartaco se las ganó pegando derechazos. Una sola tanda de naturales le quedó de bajo nivel por lo que cambió raudo de mano y en ella fundamentó el triunfo. Toreaba no ya fuera cacho sino a la distancia que permite la longitud del brazo, encadenando los pases por la periferia a ritmo de noria, y cada vez que cerraba con el de pecho, prorrumpía la Maestranza en un delirante griterío. A veces se deslomaba el supuesto toro y quedaba rendido a los pies del lidiador, lo cual no era traba ni impedimento para que continuara, incluso recrecida, la manifestación de entusiasmo, el público puesto en pie.

Le correspondían a Rivera Ordóñez las dos siguientes orejas por derecho propio, hiciera lo que hiciese. Y lo que hizo consistió en repetir, derechazo arriba o abajo, su faena al falso tercer toro: naturales, pocos y vulgarcitos; derechazos, a docenas, distanciado y metiendo el pico de la muleta. Tardó el toro en morir y por este absurdo motivo el premio de las dos orejas quedó reducido a la mitad. No hay derecho pues la estocada estaba en su sitio. No tanto como la de Espartaco, que hundió por el hoyo de las agujas. Y mejoró con creces la de Curro,tendida, caída y feucha.

Claro que si Curro llega a matar por el hoyo de las agujas a lo mejor le mueve la silla a Dios Padre y provoca en los cielos una crisis. Lo de Curro es una cosa queno-se-pue-aguantá. Su fama -fantástica, contradictoria y estrambótica- hace creer a algunas gentes que nunca ha cortado dos orejas, que nunca conoció la gloria. Pero sí la conoce. Ha estado en la gloria muchas veces. Sólo que había bajado a merendar. Y ayer volvió a subir.